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Los cuatro acuerdos toltecas: enseñanzas para vivir mejor

Seguramente ya habrás oído sobre el libro de los cuatro acuerdos de la sabiduría tolteca, una práctica para la liberación personal.

Los toltecas

Los toltecas fueron una antigua civilización que dominó gran parte de México. Esta civilización dejo varios aportes en el arte, la cultura, la arquitectura y la gastronomía en México. Sin embargo, uno de los mayores aportes que dejó esta civilización es el compromiso social que tuvieron en llevar una vida a plenitud en busca de la felicidad personal.



Los acuerdos

El Dr. Miguel Ruiz. descendente de los toltecas, publicó un libro en donde recopila algunas de las enseñanzas claves que los toltecas implementaron en su vida. Y es de allí de donde salen los 4 acuerdos toltecas para la liberación personal.


Los cuatro acuerdos hacen referencia a tareas simples que se implementan en la vida, que repercuten positivamente en las relaciones y por ende en la percepción de felicidad de las personas al practicarlas.



¿Para qué pueden ser útiles los acuerdos?

Miguel Ruiz plantea que somos nosotros los que decidimos nuestra felicidad o nuestro sufrimiento, el autor nos propone que al aplicar los acuerdos lograremos estar en equilibrio personal, emocional y social.


Con los acuerdos lograremos adaptarnos, aceptarnos y liberarnos de aquellas creencias y comportamientos limitantes que nos impiden ver y disfrutar de la felicidad.


En resumen, la práctica de los acuerdos nos puede ayudar a comunicarnos mejor, a aprender a entender a los demás, a gestionar nuestras emociones, a entrenarnos en dominar los impulsos y lograr una mejor comprensión de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.


Veamos cuales son los cuatro acuerdos:



1. Que tu palabra sea impecable

“El habla es tu herramienta más poderosa como ser humano; Es un instrumento mágico. Pero como una espada de doble filo, tu palabra puede crear los sueños más bellos o destruir todo lo que te rodea.” Miguel Ruiz.


Este acuerdo hace referencia a la integridad en la comunicación. Las palabras tienen un gran impacto, ya sea lo que decimos a otros o lo que nos decimos a nosotros mismos.


Aquello que nos decimos es lo que nos convierte en lo que somos. En artículos anteriores ya hemos hablado de la importancia de tratarnos amablemente a nosotros mismos, por ejemplo, tratarnos amablemente es parte esencial en el amor propio.


Cuando nuestro lenguaje está plagado de críticas y juzgamientos, fácilmente nos podemos sentir frustrados, nada parece salir bien y constantemente nos sentimos culpables.


Debemos recordar que las palabras pueden ser poderosas y lo que para uno puede no significar nada, para otro puede tener mucho valor, tanto en un sentido positivo como en el contrario. Cuando criticamos y juzgamos constantemente a los demás fácilmente podemos culpabilizar de sus actos, de lo que hacen o dejan de hacer.


Este primer acuerdo tolteca nos invita a comprometer nuestra mente, nuestro corazón y nuestro espíritu en cada una de las palabras que empleamos.


¿Cómo poner en práctica el primer acuerdo tolteca?

Paso 1: El primer paso para poner en práctica el acuerdo de utilizar un lenguaje impecable es reflexionando sobre: ¿Cómo nos hablamos a nosotros mismos y a los demás? Para ello puedes hacer una lista de las personas a las que sueles criticar. Inclúyete a ti mismo y anota cuáles son las críticas que frecuentemente haces.

Paso 2: Reflexiona sobre las causas que te llevan a criticar o juzgar a esas personas, por ejemplo, sentir celos de esa persona, “Criticarle es una forma de sentirme importante”, “me siento menos que esa persona”, etc.

Paso 3: Y como último paso compromete a ir flexibilizando tus críticas hacia ti mismo y hacia los demás.



2. No te tomes nada de forma personal

El refrán: “Lo que Juan dice de Pedro dice más de Juan que de Pedro” ejemplifica muy bien el segundo acuerdo.

Este segundo acuerdo hace referencia a que cada persona ve el mundo y le da valor desde su propia perspectiva. Sin embargo, nuestro ego puede hacernos sentir el “centro del universo” y creemos que todo gira entorno a nosotros.


A nuestro ego también le gusta ponerse en el rol de víctima. Y nos puede llevar a ver situaciones fuera de contexto como si todo y todos actuaran en nuestra contra.


Por ejemplo; si nuestra pareja nos responde de manera simplista nuestro ego nos hace pensar que ya no nos quiere como antes, o si uno de los jefes nos llama la atención sobre algún tema, nuestro ego nos puede hacer pensar que no le agradamos, incluso que nos quiere fuera de la empresa, etc.


Sin embargo, si ponemos en práctica el acuerdo de no tomarnos las cosas personalmente puede que el jefe estuviera con poco tiempo para entregar el proyecto y que nuestra tarea esté relacionada con ese proyecto. Asimismo, puede que nuestra pareja estuviera preocupada por un asunto del trabajo que estaba resolviendo. Por lo tanto, nuestro ego nos llevo a sobredimensionar la situación, incluso nos hizo ver como víctimas de las otras personas.


En resumen, el acuerdo dos nos invita a tener presente que cuando las personas hablan de nosotros o actúan en realidad se refieren a su propia visión y actúan según su propia realidad. Por eso, lo acertado es entender que esas palabras o esos actos son en realidad el fruto de ellos mismos, no como algo que de verdad centrado en nosotros o en contra de nosotros.


¿Cómo poner en práctica el segundo acuerdo tolteca?

Una forma de poner en práctica el acuerdo tolteca de no tomarnos nada personal es alejándonos de nuestro ego, poniendo distancia entre la situación y nosotros. Así podemos ver la situación desde otra perspectiva sin hacer parte de ella y tomaremos la decisión de cómo actuar.


Por ejemplo, en lugar de pensar: “Mi jefe me regañó, es que le caigo mal” pensar o decir: “El jefe regañó, parece estresado”. Mientras pensamos de esta forma podemos visualizar la situación de manera más objetiva y tomar una decisión. Quizá te lleve a reflexionar sobre el tiempo que has tomado en realizar esa tarea de la oficina.


Otros ejemplos: “Mi pareja no me responde como antes, eso es que ya no me quiere” por: “La pareja no responde igual, debe tener alguna preocupación”. “Mi amiga me dijo mentiras” por “la amiga dice mentiras”, “Mi pareja me grita”, “La pareja grita”.


Con la suficiente distancia podrás observar que las palabras o acciones del otro son producto de su realidad, no para atacarte. Con esa observación, podrás tomar una decisión sobre qué deseas hacer con la situación o cómo responder al actuar de las demás personas.



3. No hagas suposiciones

El tercer acuerdo nos hace la invitación a tener una comunicación clara, directa y respetuosa, tal como lo sería la comunicación asertiva de la que ya hemos hablado en otros artículos.


La invitación de este acuerdo es a expresar nuestras dudas, a preguntar e indagar sobre aquello que no comprendemos.


Tenemos la tendencia a suponer y creemos que nuestras suposiciones son reales, sin embargo, con frecuencia nuestras suposiciones nos llevan a malentendidos. Y es que las suposiciones suelen ser más bien pensamientos negativos incluso catastróficos.


En nuestro ejemplo de “mi pareja no me responde como antes” las suposiciones pueden ser infinitas, sin embargo, estoy casi segura de que la mayoría serían negativas, “me esta engañando”, “ya no le gusto”, “ya no me quiere”, “esta pensando en terminar”, “me esta ocultando algo”, etc.


El acuerdo de no hacer suposiciones nos invita a quitarnos la duda, a preguntar, a solicitar una explicación a ese comportamiento, y a darlo cuando sea la otra persona quien lo solicite.


Te invito ahora a recordar una situación en la que hayas hecho una suposición y al final no haya resultado como tu lo esperaste.


“Encuentra la valentía necesaria para preguntar y expresar lo que realmente quieres”. Miguel Ruiz


¿Cómo poner en práctica el tercer acuerdo tolteca?

Un ejercicio practico para evitar las suposiciones es preguntarnos a nosotros mismos constantemente “¿Y si no es así?” Y contestarte “lo mejor será preguntar”. Cada vez que nos sorprendamos haciendo una suposición preguntarnos “¿Y si no es así?” y responder: “Lo mejor será preguntar”.


Por ejemplo, si te descubres suponiendo que tu pareja te está diciendo mentiras, pregúntate ¿Y si no es así? Mejor será preguntar – y la preguntas, de manera neutra y calmada.



4. Haz todo lo mejor que puedas

El cuarto y ultimo acuerdo significa que estaré dispuest@ a dar lo mejor teniendo en cuenta las circunstancias.


Con facilidad utilizamos el perfeccionismo como una medida de excelencia. Deseamos ser la pareja perfecta, el padre perfecto, la madre perfecta, el hijo perfecto, la hija perfecta, el empleado perfecto, etc.


Sabemos que el perfeccionismo casi siempre enmascara falta de seguridad y es fuente de estrés, ansiedad e insatisfacción.


El objetivo de este cuarto acuerdo es la aceptación, el autocuidado y la satisfacción. Cuando somos conscientes que hemos dado lo mejor de nosotros aceptamos las consecuencias sin juzgamientos ni remordimientos.


En otras palabras, haz todo lo mejor que puedas significa hacer las cosas con energía, pasión, con voluntad y una vez hecho dejarlo ir, despreocuparse por los resultados. Ya sean cuales sean tienes la satisfacción de haberlos hecho a consciencia.


¿Cómo poner en práctica el cuarto acuerdo tolteca?

Para poner en practica el cuarto acuerdo serán necesarios dos pasos. El primero es “no aplazar nada”, olvidarnos de la procrastinación y tener a la mano una manera de organizar nuestros deberes.


Y el segundo paso es practicar la autocompasión en los momentos que salga tu juez o jueza interior. Un ejercicio de autocompasión es: ¿Cómo tratarías a un amigo? Cierra los ojos y trae a tu memoria una situación difícil que hayas vivido, ya sea por una equivocación o por cualquier otra dificultad. ¿Recuerdas las emociones y las palabras que te dijiste? Una vez hayas recordado todo lo relacionado a ese momento, detente y pregúntate: ¿Hubiera tratado con estas mismas palabras a mi mejor amig@? Ahora menciona para ti las palabras que hubieras utilizado con esa persona querida para ti.



Los acuerdos toltecas fueron practicados por una antigua civilización, nuestra tarea es saber adaptar estos antiguos mandatos a nuestras necesidades para mejorar nuestra relación con nosotros mismos y con los demás.




* Tomado de: https://www.psicologaonline.org/los-cuatro-acuerdos-toltecas-ensenanzas-para-vivir-mejor/