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¡Un cuarto de siglo!


Veinticinco años puede parecer mucho tiempo; ¡un cuarto de siglo! Son los años que CASP (Centro de Asesoría en Salud Personal) tiene de trayectoria. Un espacio que ha marcado la vida de todas las personas que hemos participado de él, ya sea como alumnos o como colaboradores, o como ambos, que es mi caso. El trabajo que ha realizado su fundadora, Josefina Rodríguez, Jose para todos los que la conocemos y queremos (y somos muchos), ha sido extraordinario. Nunca he visto a una persona poner todo su corazón en un proyecto como Jose lo ha hecho con Casp, y debe sentirse muy satisfecha, pues los logros han sido muchos y la manera como le ha cambiado la vida a tanta gente ha sido impresionante.

CASP es un espacio donde lo que prevalece no son únicamente las disciplinas humanistas (teología, historia, arte, yoga, meditación, además de paseos culturales, cursos de psicología y conferencias), sino la parte humana en toda su extensión. Jose ha creado un lugar donde no solo encontramos profesionales de alto nivel, sino uno donde prevalece el calor humano, la aceptación, el respeto, el cariño y la amistad. Y esto se hace posible gracias a la presencia siempre constante de Jose, con su gran sonrisa y calidez, siempre con nuevas ideas y buscando proyectos nuevos; siempre poniendo su corazón para que CASP siga creciendo y donde más y personas sigan aprendiendo, sigan desarrollándose y sigan alimentándose con actividades que lleven a su constante crecimiento y bienestar físico, mental, emocional y espiritual, como las personas integrales que somos. Esto es lo que CASP nos ha regalado a lo largo de estos veinticinco años de existencia.

Y yo en lo personal rememoro con enorme cariño y agradecimiento al inolvidable Fray Ricardo Villarreal, todo un personaje dentro de CASP, quien durante años impartió el curso de Teología y quien a través de sus enseñanzas y su sabiduría tan terrenal nos cambió la vida a muchas. Gracias Fray Ricardo, el cielo ganó a una de las mejores personas que he conocido en mi vida. Dejaste un enorme vacío, pero tus palabras y enseñanzas no se olvidan.

¡Muchísimas felicidades Jose! ¡Muchísimas felicidades CASP! ¡Y que estos veinticinco años se conviertan en veinticinco más!



Por: Luz Elena Mainero

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