• Casp

Charlas informales sobre El Eneagrama

"Las Heridas de la Infancia"


-Recordemos que el Eneagrama es un espejo que sirve para auto conocerse y transformarse-

Todos tenemos un "Eneatipo Dominante", aunque también tenemos un poco de cada uno de los otros 8 Eneatipos dependiendo de factores como las “Alas” y las "Flechas de integración" por esa razón es muy fácil descubrirse e identificarse con por lo menos 5 de los 9 Eneatipos que veremos a continuación.

Vamos a ver a cada Eneatipo, ahora, no como lo hicimos anteriormente desde sus hermosas virtudes sino desde su herida emocional que se produce en la infancia y que todos tenemos hasta ahora de adultos en mayor o en menor grado y las cuales marcan nuestras acciones, pensamientos y sentimientos para siempre.

Veamos pues la otra cara de la moneda.

El 1: Su herida es que se siente imperfecto, y para compensar esto se crea inconscientemente un ideal de cómo debería de ser, con lo cual se vuelve auto exigente y muy crítico con él mismo y con los demás.

En estos momentos de confinamiento podemos encontrar al Eneatipo 1 enojado con toda esta situación que se ha salido de su control: Ejemplo: se queja de la ineptitud del gobierno, juzga a los que salen a la calle sin cubre boca, reprime a su familia de no estar haciendo lo correcto con su tiempo, etc.

Lo que necesita trabajar: Aceptación y Serenidad.

El 2: Su herida radica en que no se quiere a sí mismo, y por lo tanto procura realizar actos de bondad a otros, está muy pendiente de las necesidades de los demás, cree que cuánto más ayude más lo van a querer y entonces podrá ser feliz.

Ejemplo: Llama a sus amigos y familiares a ver cómo están y si no necesitan algo, probablemente haciendo galletas para su familia y vecinos haciendo estos momentos menos difíciles, sirviendo, aconsejando etc.

Lo que necesita: Aprender a amarse y darle su espacio a los demás, es la oportunidad de ocuparse de sí mismo y contactar con su interior.


El 3: Su herida: no se valora a sí mismo, cree que si no sobresale en algún ámbito nadie lo tomará en cuenta

con lo cual se obsesiona con lograr el éxito, tener una gran imagen, un estatus social, y el reconocimiento de quienes lo rodean.

Ejemplo: puede ser que esté trabajando mucho desde su casa en sus proyectos o bien si es un joven subiendo sus imágenes en las redes sociales, pero también ideando nuevas estrategias de trabajo para cuando esto haya pasado.

Lo que necesita: Valorarse por lo que es y no por lo que tiene y contactar con sus e sentimientos.


El 4: Su herida es que de algún modo se siente inferior a los demás por lo que crea una imagen súper especial de sí mismo.

Suele pensar que le falta algo para ser feliz y es algo egocéntrico por lo que le encanta hablar de él mismo y de acerca de sus sentimientos y emociones.

Ejemplo: ¿Se puede estar lamentando Porqué me hace esto a mí el Coronavirus? ¡¿Por qué en este momento de mi vida?!

Seguramente en este encierro ya está plasmando sus emociones creando poemas, pinturas, canciones, y arte lleno de sentimientos.

Lo que necesita: Aprender a interesarse por los demás y no solamente en el mismo.


El 5: Su herida radica en no sentirse capaz de relacionarse emocionalmente con los demás pues el mundo puede herirlo y como teme ser lastimado, se refugia en su soledad evitando mostrar sentimientos y tener demasiado contacto físico con la gente que lo rodea.

Ejemplo: se siente muy a gusto en el confinamiento ya que es el arquetipo del ermitaño, son los racionales (hemisferio izquierdo) y seguramente ya habrá investigado y documentado toda la información científica sobre este Coronavirus.

Lo que necesita: Valentía y seguridad en sí mismo.


El 6: Su herida radica en la desconfianza que tiene de sí mismo por lo que le cuesta mucho trabajo tomar decisiones y vive con miedo imaginando lo peor que pudiera pasar y que podría destruir su mundo y su valiosa seguridad. Vive en un estado de alerta continuo

Ejemplo: preocupado porque lo pudieran correr del trabajo, por si pudiera contagiarse, y si sus hijos perdieran el año.

El 6 para calmar su mente debe meditar y acallar la mente.

Lo que necesita: Confiar en él mismo


El 7: Su herida radica en miedo a Sufrir, sentir un vacío e insatisfacción. Por eso se evade llenándose de actividades, haciendo bromas,

buscando estímulos y cosas nuevas que llenen ese vacío existencial.

Ejemplo: llenando su insatisfacción comiendo, bebiendo, viendo series, organizando un karaoke con la familia, o inventando cosas divertidas para sentirse vivo en este caos que le tocó vivir.

Lo que necesita: Contactar con su paz, y su luz interior, meditar


El 8: Su herida es la vulnerabilidad, fueron niños que se sintieron atacados o débiles de alguna forma y decidieron que nunca nadie volvería a hacerles daño, a controlarlos, a someterlos, a dominarlos. Tienen una personalidad muy fuerte.

Ejemplo: su principal preocupación es la de proteger a su familia, está haciendo todo lo necesario para ponerlos a salvo de esta situación actual. En su comunidad es el que da órdenes, organiza, dirige y actúa.

Lo que necesita: Bajar la guardia y permitir sentir la ternura cariño y la seguridad de los que lo aman.


El 9: Su herida radica en infravalorarse creyendo que no es tan importante por lo que trata de adaptarse perfectamente a cada situación volviéndose invisible, fluye, no molesta, no hace ruido, pasa desapercibido, siempre busca la armonía y la paz.

Ejemplo: lo imagino bastante tranquilo y cómodo en un sofá viendo la televisión o su gadget favorito sin molestar a nadie y totalmente evadido de la situación.

Lo que necesita: Estar más enfocado en el presente y aprender a decir: NO

Todos estos ejemplos en cada personalidad nos hablan de personas con un bajo nivel de integración de su propia personalidad.

Conocer nuestras heridas, nos permite amar nuestro ser para impulsar así nuestra transformación en la escala de integración para así ser la mejor versión de uno mismo sin actuar conforme a esas heridas sino desde nuestra maravillosa esencia.

¡Espero con estas charlas despertar su interés sobre el fascinante mundo del Eneagrama!



*Por: Maru Santoyo

1 comentario